Diversidad dietética para una flora resiliente
Evitar la monotonía alimentaria es clave para una microbiota sana. Intentar incluir al menos 20 a 30 tipos diferentes de plantas a la semana —incluyendo hierbas, semillas, frutas y vegetales— asegura una amplia gama de nutrientes y fortalece la resistencia intestinal. Los alimentos ricos en fibra de diversas fuentes son el mejor combustible para los microorganismos benéficos.